Al renovar el Belcanto en 2012, José Avillez ha escrito un nuevo capítulo en la historia de este restaurante galardonado en varias ocasiones, instalado desde 1958 en el barrio romántico de Chiado. Su renovación no ha dejado indiferente a nadie. El restaurante, de decoración sobria y elegante, tan solo dispone de diez mesas, ofreciendo de esta manera a todos sus comensales una experiencia exclusiva. La cocina, diversa y creativa, reinterpreta la gastronomía portuguesa a través de una búsqueda permanente de la exquisitez de los sabores y las texturas. La gamba roja gigante se marida con ceniza de romero y el rabo de buey casa a la perfección con el foie gras y los garbanzos, al ritmo de las estaciones y la inspiración.